LONDON
Holland Park, entre ladrillo, arte y color
Galeria
HOLLAND PARK
n una de las calles residenciales más codiciadas, en el corazón de Holland Park, se alza esta casa victoriana, protagonista de un proyecto de arquitectura e interiorismo en Londres, con fachada en ladrillo visto, molduras blancas, ventanas de guillotina y un porche de columnas clásicas que conserva todo el carácter arquitectónico de la época.
Una puerta principal lacada en negro, enmarcada por un arco de medio punto, da la bienvenida. El recibidor se reviste con un papel pintado de textura orgánica en tono crema, sobre el que destaca la escalera, protagonista absoluta del espacio: barandilla de hierro negro y pasamanos en roble natural que asciende en un trazado limpio y escultórico.
El salón principal se organiza en varios ambientes conectados, pensados para la vida en familia y la recepción de invitados. Un sofá de boucle verde musgo se acompaña de butacas tapizadas en estampados florales de inspiración botánica, mesas auxiliares en mármol blanco de formas orgánicas y sillones bajos tapizados en terciopelo verde oliva. Dos lámparas de techo circulares, compuestas por cilindros y esferas en acabado bronce, descienden sobre la zona de estar, mientras una chimenea de hierro negro centra el ambiente, flanqueada por una librería a medida en roble claro.
La chimenea hace de telón de fondo a una pieza de arte Los ventanales originales, de guillotina y con remate en arco, se visten con cortinas en tono topo que filtran la luz del jardín delantero.
Frente a la chimenea, un mueble de televisión a medida se reviste con dos paneles de tela bordada en hilo dorado sobre fondo grafito, de inspiración escultórica. Una mesa de centro en madera ennegrecida, de líneas escultóricas, y un grupo de butacas tapizadas en boucle moteado completan la zona de estar.
En un segundo ambiente del salón, una cómoda antigua lacada en negro con cantoneras doradas convive con una lámpara de sobremesa de cristal ahumado y un sillón orejero tapizado en un estampado floral de tonos verdes y burdeos
Junto a la escalera, una segunda área de descanso reúne un sofá curvo tapizado en chenilla mostaza bajo la ventana, acompañado de una lámpara de pie de latón con esfera de cristal blanco.
Un vano arqueado enmarca el acceso a una sala de estar privada de carácter íntimo y envolvente. El sofá, tapizado en un jacquard de motivos florales en burdeos, malva y mostaza, dialoga con una pared lacada en marrón rojizo profundo.
La estancia está concebida como un refugio versátil: una cama oculta integrada en la pared permite su transformación en dormitorio de invitados sin renunciar a su condición de sala. Zona de lectura, espacio de reunión o habitación privada según el momento, esta pieza encarna la idea de que el lujo contemporáneo reside tanto en la atmósfera como en la inteligencia del espacio.
Seguidamente, un pasillo vestido con una alfombra de rayas en tonos tierra y una zona de asiento bajo la ventana conduce hasta un baño revestido íntegramente en cerámica artesanal, dispuesta en espiga, en un tono terracota envejecido. El mueble de lavabo en madera de roble, con frente acanalado y encimera de mármol Calacatta, completa un ambiente cálido, natural y artesanal.
En la planta baja, orientada al jardín, se despliega la sala de estar familiar del día a día. Un sofá de gran formato en jacquard floral mostaza y azul se organiza frente a una librería de arcos en burdeos oscuro, que enmarca la televisión y exhibe una selección de cerámicas, libros y cristal de Murano.
Frente al sofá, butacas con estampado geométrico en azul, mostaza y crudo rodean una mesa redonda de nogal sobre una alfombra de fibra natural. El conjunto se abre, a través de grandes ventanales de hierro al jardín.
La cocina, integrada en el mismo espacio diáfano, se viste en un verde salvia mate que dialoga con la encimera y la peana de la isla en mármol Calacatta veteado. Una barra con taburetes tapizados en terracota y en un estampado multicolor de inspiración étnica invita a desayunos informales, mientras una lámpara lineal en latón y blanco, junto con un llamativo brazo de luz colgante, marcan el eje de la composición.
El comedor formal recupera el carácter victoriano de la casa con una chimenea revestida en piedra acanalada. Sillas tapizadas en terciopelo grabado en tono coral rodean una mesa de madera ennegrecida, bajo una lámpara de latón de líneas geométricas y gran presencia escultórica. A ambos lados de la chimenea, paneles textiles enmarcados con motivos orgánicos en relieve aportan textura y profundidad, mientras las ventanas, vestidas con cortinas en tono topo, se protegen con rejería negra que mantiene el carácter inglés de la fachada.
Junto a la entrada de la zona de servicio, un armario a medida pintado en verde salvia organiza el día a día de los más pequeños: ganchos individuales para abrigos y mochilas, cajones amplios para calzado y complementos, y un compartimento independiente para chaquetas de abrigo y paraguas.
El lavadero se concibe como un espacio totalmente equipado y luminoso, con armarios en el mismo verde salvia y una larga encimera con fregadero bajo la ventana. Un tendedero retráctil de madera y cuerda, suspendido del techo, recupera el espíritu artesanal de los lavaderos tradicionales ingleses.
Pensado especialmente para los miembros peludos de la familia, este pequeño espacio se reviste en gres de gran formato en tono piedra, con grifería negra mate y una mampara de cristal que delimita la zona de baño.
En la planta principal, encontramos el dormitorio principal. La habitación se viste con paneles de boiserie pintados en crudo, El cabecero, tapizado en un estampado de lunares, se acompaña de mesitas de noche cilíndricas en madera oscura y apliques de latón con esfera de cristal blanco. Cojines en terciopelo terracota y una manta de boucle rosa palo aportan calidez sobre la ropa de cama blanca, mientras una moqueta en tono gris topo cubre el suelo.
Frente a la cama, dos butacas tapizadas en boucle color crudo se disponen junto a la ventana, vestida con unas cortinas de estampado vegetal en blanco y negro que aportan un punto gráfico y contemporáneo. Un mueble bajo lacado en negro con frente acanalado alberga la televisión, mientras un vano arqueado conecta visualmente con el baño en suite, revestido en azulejo ondulado en tonos terracota.
A través de un arco de medio punto se accede al baño en suite, protagonizado por una bañera exenta de líneas escultóricas en resina blanca, situada bajo la ventana.
Las paredes se revisten con una cerámica artesanal de formas onduladas en tonos terracota y crudo, mientras una lámpara compuesta por esferas de cristal opalino desciende del techo, aportando un punto lumínico de gran personalidad escultórica.
La ducha, generosa en dimensiones, continúa el mismo revestimiento ondulado y se equipa con un panel de ducha termostático de varias salidas y un banco integrado en piedra. Frente a la bañera, un lavabo de mueble en madera de roble con encimera en piedra caliza se acompaña de apliques verticales en alabastro y metal negro, mientras un espejo de líneas redondeadas y un segundo espejo de aumento completan la zona de aseo.
Una segunda área del baño se dedica al tocador: un mueble bajo en roble con cajones, encimera en piedra y un espejo ovalado articulado, acompañado de una butaca tapizada en un estampado floral de inspiración folk en tonos azules, verdes y mostaza, configuran un rincón íntimo pensado para el ritual diario de belleza.
Bajo una claraboya cenital que inunda de luz natural todo el espacio, el vestidor principal se despliega en un largo pasillo flanqueado por armarios lacados en crudo, con puertas de arco de medio punto y tiradores ovalados en bronce envejecido. Una otomana tapizada en un estampado geométrico en tonos marrón y crudo centra la composición, sobre una alfombra de fibra natural.
A un lado, los armarios acristalados con iluminación integrada exhiben bolsos, calzado y complementos como auténticas piezas de exposición, mientras una cómoda de cajones bajo la ventana ofrece almacenaje adicional.
El papel pintado de rombos en terracota y crudo que recorre la escalera se extiende hasta este rellano y lo transforma en algo más que un espacio de paso. Una escalera de hormigón visto de trazado curvo asciende hacia la última planta, mientras pufs y un sillón generoso tapizados en un estampado geométrico de triángulos en azul y mostaza invitan a detenerse.
Una librería empotrada lacada en burdeos oscuro exhibe libros, fotografías y objetos de viaje, enmarcada por cortinas de estampado vegetal en blanco y negro. Un rellano que, en realidad, es una sala más.
Uno de los dormitorios infantiles se transforma en una escena de safari gracias a un mural que recrea la jungla con animales entre palmeras y vegetación tropical exuberante. Una litera con barandilla de madera natural se integra en el espacio, mientras un peluche de tigre y una estantería portalibros en azul completan este rincón pensado para la imaginación infantil.
Un papel pintado de trazos ondulados en azul grisáceo sobre fondo crudo envuelve este baño con una energía gráfica y desenfadada. La bañera exenta en blanco, convierte el momento del baño en un ritual. Una hornacina lateral alberga los amenities con discreción, mientras la ventana de guillotina deja entrar la luz y las copas de los árboles del jardín.
Otro dormitorio se viste con un papel pintado de conejos blancos sobre fondo melocotón, en un guiño tierno y desenfadado. La cama, con cabecero tapizado en terciopelo terracota, se acompaña de una mecedora en boucle rosa empolvado junto a la ventana, mientras una cesta de mimbre con forma de erizo y una cabeza decorativa de conejo con sombrero de paja añaden un toque lúdico al conjunto. Una librería de rejilla blanca organiza los cuentos infantiles, y una lámpara de techo con flores de cristal soplado ilumina el espacio con suavidad.
El baño de esta zona se reviste con un papel pintado de alliums en azul y verde sobre fondo crudo, en contraste con los azulejos de la ducha, dispuestos en bandas verticales de gres artesanal en distintos tonos de verde salvia. Un banco integrado en el mismo revestimiento y una hornacina para amenities completan la ducha, mientras un mueble de lavabo en madera de nogal con encimera blanca aporta calidez al conjunto.
Una litera en madera de roble natural, con cortinas en lino color malva que ocultan un acogedor rincón de descanso, preside este dormitorio infantil vestido con un papel pintado de inspiración naíf: ardillas, conejos, cisnes y mariposas se entrelazan entre ramas florales en una paleta suave de verdes, terracotas y azules. Una butaca orejera tapizada en boucle rosa palo, con reposapiés a juego, se sitúa junto a la ventana, mientras una obra contemporánea de retrato aporta un punto sofisticado y algo enigmático al conjunto. Una lámpara de techo con pétalos de lino plisado en tono crudo completa la iluminación del espacio.
Un segundo rincón de descanso se esconde tras un hueco de arco de medio punto enmarcado en madera, vestido con cortinas de lino gris paloma que pueden cerrarse para crear un refugio íntimo dentro de la propia habitación, revestido en su parte superior con un panel acanalado en tono crema.
Un espacio de juegos infantil bajo un techo decorado con mariposas y libélulas ilustradas. Una estructura en madera y paneles lacados en verde salvia integra tobogán, escalera de cuerda, saco de boxeo y escondites circulares a modo de ojos de buey, mientras una hamaca verde lima invita al juego libre.
Un cuarto de manualidades y almacenaje con estanterías lacadas en naranja vivo organiza juegos de mesa, libros infantiles y cajas de tela. Una mesa de trabajo y una alfombra de rombos multicolor completan este espacio pensado para la creatividad de los más pequeños
Un cuarto de manualidades y almacenaje con estanterías lacadas en naranja vivo organiza juegos de mesa, libros infantiles y cajas de tela. Una mesa de trabajo y una alfombra de rombos multicolor completan este espacio pensado para la creatividad de los más pequeños
Vista en planta, la escalera principal de la vivienda revela su trazado curvo perfecto, vestida con una moqueta de motivo floreado en tonos arena que se enrosca armoniosamente alrededor de un cuenco con ramas secas y hojas de palma, mientras el papel pintado de rayas irregulares en terracota envuelve las paredes circundantes.
En la última planta, un dormitorio abuhardillado se reviste íntegramente en papel de fibra natural crudo, envolviendo techo y paredes en una continuidad textural serena. Cabecero en estampado de leopardo gris, manta de boucle en azul hielo y cojines en terciopelo terracota. Un refugio tranquilo bajo cubierta.
La fachada trasera en ladrillo amarillo londinense se abre al jardín a través de una ampliación acristalada. Una terraza de comedor exterior con mesa en aluminio arena, barbacoa cerámica y helechos arbóreos convive con una zona de césped donde sillones y sofá de mimbre en terracota y crudo invitan a las tardes de verano inglesas.
En un rincón del jardín, una casa de juegos de inspiración victoriana en madera envejecida recrea en miniatura el carácter de la vivienda principal, con tobogán, red de cuerda y jardineras elevadas. En su interior, un papel pintado de bosque encantado en verde salvia y crudo, una chimenea victoriana original y dos taburetes en boucle sobre alfombra de fibra natural convierten este pequeño refugio en un cuento dentro del jardín.
Vista desde la calle al anochecer, la fachada principal de la vivienda revela todo su carácter victoriano: ladrillo visto, molduras blancas, porche de columnas clásicas y ventanas iluminadas desde el interior, que dejan entrever la calidez y el carácter del proyecto completo desarrollado por Verónica Mimoun Studio.
En conjunto, este proyecto de arquitectura e interiorismo en Londres refleja la filosofía de Verónica Mimoun Studio: diseñar espacios que combinan elegancia atemporal, funcionalidad y una profunda conexión con quienes los habitan, dando lugar a hogares que se viven con calma, belleza y armonía.























































































