BARCELONA

Ático Turo Park

El proyecto
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Este proyecto de interiorismo se desarrolla en un ático dúplex situado en el corazón de Turo Park, uno de los barrios más serenos y distinguidos de Barcelona. Verónica Mimoun Studio firma el proyecto integral de interiorismo, abarcando todas las estancias de la vivienda, desde los espacios comunes hasta los dormitorios privados, las zonas de paso y las cuatro terrazas ajardinadas que envuelven el piso en vegetación y luz natural.

La intervención parte de una premisa clara: crear un hogar con alma propia, donde la elegancia contemporánea convive con la vida familiar en toda su riqueza. Los clientes aportan una extensa colección de arte, piezas de viaje y objetos de colección acumulados a lo largo de los años, y el proyecto asume ese legado como materia prima esencial. El resultado es una vivienda que respira autenticidad, donde cada rincón cuenta una historia y la calidez lo impregna todo.

El recibidor principal establece desde el primer momento el carácter del proyecto. Un aparador de madera oscura con frente estriado ancla la composición, sobre el que descansa una lámpara de sobremesa tipo Atollo en blanco (marca por confirmar) que proyecta una luz cálida y envolvente. Dos pufs de boucle flanquean el espacio con discreción, mientras un espejo circular de marco metálico completa la pared lateral. La pieza protagonista es una gran obra de arte figurativa con figuras en hilo metálico, enmarcada en negro, que imprime carácter y sofisticación desde la entrada. El mismo aparador integra un zapatero con bandejas extraíbles, solución que Verónica Mimoun Studio resuelve con la misma atención al detalle que presta al resto del interiorismo.

Desde el hall se accede al salón principal, un espacio de doble altura que concentra la mayor carga emocional del proyecto. Verónica Mimoun Studio lo concibe como un espacio fluido articulado en tres zonas distintas pero en diálogo constante. En la zona de estar central, una rinconera tapizada en tejido crema (tela por confirmar) se acompaña de dos butacas giratorias en gris marengo y una mesa de centro de cristal con base metálica de inspiración Platner. Una alfombra de diseño geométrico en tonos neutros delimita y une el conjunto. La zona de lectura se organiza alrededor de una butaca de boucle en azul marino frente a una librería empotrada lacada en blanco, iluminada con apliques de taller que permiten apreciar la colección de objetos dispuesta en sus estantes: esculturas africanas de madera, figuras rituales, libros de arte y piezas traídas de viajes a distintos continentes. La tercera zona queda definida por la gran galería de cuadros que cubre íntegramente la pared de doble altura, una composición de nueve obras de pintura contemporánea —abstracta y figurativa— que convierte el salón en un espacio de una energía visual extraordinaria.

El comedor, al que se accede desde el salón de forma natural, es una pieza de gran serenidad. Una mesa oval de mármol blanco sobre estructura de madera oscura centra el espacio, rodeada de sillas de cuerda trenzada negra (marca por confirmar). La iluminación se resuelve con una lámpara colgante de aro en cobre que aporta calidez y carácter escultórico. Las paredes, tratadas con un panelado lacado en tono arena cálido con molduras geométricas, crean un fondo refinado que dialoga con la madera oscura del aparador a medida situado en el lateral. Integrado en la misma pared, un bar con iluminación interior retroiluminada y revestimiento decorativo (referencia por confirmar) añade un punto de distinción y personalidad al conjunto.

La escalera que conecta ambas plantas es, en sí misma, un espacio habitado. Verónica Mimoun Studio la trata como una zona de transición consciente: el pasamanos lacado en blanco y los peldaños de roble natural definen la arquitectura, mientras una composición de plantas de interior en maceteros de cerámica blanca y gris acompaña el ascenso, llenando de vida y frescura el tránsito entre los dos niveles.

En la planta superior, la sala familiar se configura como un refugio de calma y confort informal. Una rinconera de gran formato tapizada en terciopelo azul marino con otomana (marca por confirmar) invita al descanso compartido, con cojines en naranja que aportan el único destello de color vivo de toda la vivienda. El espacio, abierto sobre el hueco de la escalera a través de la barandilla lacada en blanco, mantiene la conexión visual con la planta inferior sin perder su intimidad.

El dormitorio principal se concibe como una suite de calma absoluta. El cabecero, tapizado en lino crudo de gran formato, define el tono de toda la estancia: neutro, envolvente, sin estridencias. Las mesitas de noche de perfil redondeado en madera oscura con cajones flanquean la cama, acompañadas de lámparas de sobremesa en blanco con pie en latón (marca por confirmar). Una alfombra de pelo corto en arena cubre el suelo de roble, y las cortinas en gris perla piso a techo tamiza la luz natural que entra desde la terraza privada, a la que se accede directamente a través de las ventanas de madera originales del edificio. En esa pequeña terraza, dos tumbonas en verde sage con sombrilla a juego crean un rincón de descanso íntimo y personal.

El segundo dormitorio adulto apuesta por un lenguaje más enérgico sin perder la serenidad del conjunto. El cabecero tapizado en gris oscuro (tela por confirmar) convive con una gran obra de arte aborigen australiano que ocupa íntegramente la pared central, una pieza de tierra y blanco de presencia poderosa. Las mesitas metálicas negras con tablero circular completan el espacio con sobriedad y elegancia.

Los dormitorios juveniles muestran la capacidad de Verónica Mimoun Studio para adaptar su lenguaje a usuarios distintos sin renunciar a la coherencia del proyecto. El dormitorio de la hija incorpora un cabecero tapizado en lila, panelado de madera lacada en blanco a media altura y una paleta de cojines en mint y blanco que crean un ambiente luminoso y lleno de personalidad. El dormitorio de la hija, más contenido, combina un cabecero tapizado en blanco con una persiana veneciana en aluminio y tonos tierra en la ropa de cama, dejando espacio a los objetos del propio habitante para definir el carácter del cuarto.

Las terrazas son el alma exterior del proyecto. Cuatro espacios diferenciados rodean el ático y lo conectan con la ciudad y el cielo de Barcelona. La terraza principal de estar, la más generosa, se equipa con mobiliario de madera teka de cojinería en lino natural (marca por confirmar), una mesa de centro de cerámica y jardineras de terracota con vegetación mediterránea abundante, todo ello perimetrado por celosías metálicas en gris antracita que crean privacidad sin cerrar las vistas. La terraza comedor exterior acoge una mesa rectangular y sillas metálicas negras con cojines blancos, entre Strelitzia y arbustos en flor. La terraza del dormitorio principal, más íntima, aloja las tumbonas y la sombrilla sage ya mencionadas. La cuarta terraza, más informal, se convierte en el espacio de los más jóvenes, con sillones de rattan y mesa auxiliar metálica rodeados de vegetación.

En conjunto, este proyecto refleja con precisión la filosofía de Verónica Mimoun Studio: diseñar hogares que se viven, que guardan memoria y que crecen con quienes los habitan. Un interiorismo que no impone un estilo sobre la vida de sus clientes, sino que la escucha, la ordena y la embellece, dando lugar a espacios que combinan elegancia atemporal, funcionalidad y una profunda autenticidad personal.

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