ARQUITECTURA DE INTERIORES
RSP, EIXAMPLE
En el corazón del Eixample barcelonés, en una elegante finca regia, se encuentra este ático de dos plantas que combina con naturalidad la historia arquitectónica de la ciudad con una intervención contemporánea serena y refinada. Desde el primer paso, se percibe una voluntad clara: recuperar la esencia sin renunciar al confort y la belleza del presente.
Al entrar a la vivienda, subiendo por una escalera revestida en parquet, se accede a la planta noble, donde el salón, el comedor y la cocina se abren a dos terrazas bañadas por la luz mediterránea. Aquí, las bóvedas catalanas originales han sido descubiertas, devolviéndole a la vivienda su espíritu más auténtico.
El comedor, conectado visualmente con la cocina gracias a la apertura de un muro existente, respira luz y calma. Un banco de roble natural con almacenaje se integra en el espacio, acompañado por una colchoneta en tonos verdes que recuerda a la naturaleza. Estanterías retroiluminadas y una mesa con lámparas de cobre refuerzan la sensación de un espacio acogedor y funcional a la vez. En la pared, un papel decorativo espectacular pone el broche final a la escena.
La cocina gira en torno a una gran isla central con amplísimo almacenaje. Se abrió el hueco de la balconera para conectar con la terraza de desayunos, un rincón tranquilo y soleado. Al otro extremo, la gran terraza con vistas al mar se convierte en el corazón exterior de la vivienda: salón y comedor de verano, amueblado con piezas de Kettal, sofás, mesas, sillas y un sillón generoso, donde los tonos pastel se integran con delicadeza en el entorno.
Desde esta terraza se contempla toda Barcelona: el mar, los tejados del casco antiguo, la Catedral del Mar. Bajo una puesta de sol incomparable, la ciudad se convierte en paisaje íntimo.
Bajando la escalera a la primera planta, en la entrada, un espejo de grandes dimensiones multiplica la luz y la profundidad del espacio. Colocado con precisión frente a la balconera del fondo, refleja el pasillo en su totalidad y crea una sensación de amplitud y continuidad. Bajo él, un mueble suspendido lacado, discreto y funcional, invita a dejar lo esencial al llegar a casa.Un distribuidor bañado en luz conecta los distintos espacios. Un espejo enmarcado en latón refleja la escalera que da acceso a la planta superior, mientras un banco con una lámpara de pie en el mismo tono termina de articular el conjunto.
El proyecto respeta con delicadeza la estructura original del edificio: los techos recuperan la volta catalana, los pavimentos hidráulicos han sido restaurados con mimo y la carpintería realizada íntegramente en madera maciza, reproduce el diseño original, aportando autenticidad y calidez a cada rincón.
Los dormitorios invitan al descanso y al detalle.
El dormitorio principal se concibe como un refugio cálido. La pared del cabecero se forra con un papel textil de Phillip Jeffries, que aporta una textura única y un tono envolvente. Frente a la cama, tres espejos antiguos estilo Louis XIV, encontrados en anticuarios de París, añaden historia y reflejos. A los lados, lámparas doradas dialogan con mesitas en acabado nogal.
En uno de ellos, un papel pintado vibrante viste la pared del cabecero, diseñado a medida junto al canapé. Los tonos azules marcan el ritmo cromático, desde la mesita de noche hasta los textiles que se despliegan con elegancia a los pies de la cama. En otro, un papel lavable cubre la pared principal mientras un moderno sofá cama convierte el espacio en un híbrido entre estudio y dormitorio. Las puertas del armario, con un juego visual entre rayas verticales y horizontales, aportan una dosis de dinamismo y carácter.
Los baños se han concebido con una estética funcional y sofisticada: mobiliario en roble natural, encimeras de Corian, espejos retroiluminados y una cuidada elección de revestimientos que combinan distintos formatospara sumar textura y ritmo visual.
En uno de los dormitorios, el azul del cielo de Barcelona inspira la selección del papel pintado.
La escena se completa con una lámpara escultórica, una silla de ratán que aporta textura natural y mesitas en color burdeos sobre las que reposan lámparas de sobremesa en un delicado tono stone blue. La armonía de los colores, los tejidos cálidos y los acabados en madera dan lugar a un ambiente sofisticado, acogedor y muy personal.
Este ático no es solo una vivienda: es una historia de respeto por la arquitectura original, de sensibilidad por los materiales nobles y de una mirada estética que entiende el hogar como un lugar para habitar con belleza, calma y plenitud.



















