Vivir dentro de la historia

FINCA REGIA EIXAMPLE

En el corazón del Eixample barcelonés, una finca regia de principios del siglo XX custodia en su interior un testimonio extraordinario del modernismo catalán: puertas de hierro forjado con apliques de latón, frisos tallados, techos pintados al fresco con guirnaldas florales y molduras de acanto dorado. Es en este marco de belleza histórica excepcional donde Verónica Mimoun Studio firma la reforma integral de un piso de 120 m², transformándolo en un hogar contemporáneo y funcional sin renunciar un instante al carácter del edificio que lo alberga.

Al entrar en la vivienda, al fondo, una cocina limpia y contemporánea; en primer plano, el ornato de bronce de una puerta centenaria. Esa tensión entre pasado y presente es la esencia del proyecto.

La cocina

La cocina se resuelve en muebles de línea continua lacados en gris topo mate, sin tiradores, con encimeras en blanco. La isla central de gran formato, también en blanco, hace las veces de barra de desayunos y mesa informal, con taburetes de estructura cromada y asiento blanco que completan el conjunto con ligereza. Los electrodomésticos Siemens en acero inoxidable se integran en una columna técnica junto al frigorífico americano, mientras la placa de gas y el fregadero enrasado se disponen en la encimera de trabajo.

El suelo de microcemento en la zona de cocina da paso al parquet de roble en el resto del espacio abierto, marcando con sutileza la transición entre los diferentes usos sin interrumpir la continuidad visual.

El Salón

Frente a la sobriedad de la cocina, el salón irrumpe con energía cromática. Un sofá rinconero de gran formato en gris medio se cubre de cojines en amarillo mostaza y antracita, y una otomana cuadrada tapizada en terciopelo amarillo intenso actúa simultáneamente como mesa de centro y como gesto de color. El conjunto se asienta sobre el parquet de roble claro que recorre toda la zona de día.

Los grandes ventanales con persianas de lamas blancas y los balcones modernistas inundan el espacio de luz. Desde el interior, las celosías de hierro forjado enmarcan la ciudad como si fueran cuadros vivos: una capa decorativa que el edificio ofrece gratuitamente y que la intervención del estudio ha sabido integrar como elemento protagonista.

El mueble de televisión, lacado en blanco, se resuelve con la misma discreción que el resto del proyecto: funcional, limpio, presente sin imponerse.

EL DESPACHO

Integrado en el mismo espacio abierto, el despacho se articula mediante una mesa de trabajo blanca de gran formato con estructura metálica negra, equipada con varios monitores. Dos sillas ergonómicas completan este rincón laboral que convive con el salón sin fricciones, gracias a la coherencia cromática del conjunto.

El dormitorio principal

Las paredes en azul grisáceo muy pálido y el techo blanco envuelven el dormitorio en una atmósfera serena y fresca. La cama, con cabezal tapizado en gris, se viste con ropa de cama blanca y una manta a rayas en tonos neutros. Un ventilador de techo blanco —guiño práctico al clima mediterráneo— com pleta el espacio con la misma discreción que el resto de la intervención. Las cortinas en gris suave tamizán la luz que entra por la ventana con vistas a la calle.

Desde el dormitorio se accede directamente al baño en suite, cuya puerta enmarcada en blanco anticipa el cambio de registro que espera al otro lado.

EL BAÑO

El baño en suite es, quizás, el espacio más contundente del proyecto. Paredes y suelo revestidos íntegramente en microcemento gris medio crean una atmósfera envolvente y mineral. El mueble suspendido en antracita con encimera blanca y lavabo integrado se acompaña de un espejo de gran formato y apliques laterales de diseño sencillo. La ducha, delimitada por una mampara de vidrio sin perfiles, incorpora grifería en negro mate —ducha de efecto lluvia y conjunto de ducha mural— que contrasta con precisión sobre el fondo gris del microcemento.

EL EDIFICIO

El proyecto no puede entenderse sin su contenedor. Las fotografías de las puertas, los herrajes y los techos del edificio no son un apéndice documental: son parte de la propuesta. La puerta principal de hierro forjado con tiradores de latón bruñido, los frisos geométricos en blanco y negro de las paredes del portal, la barandilla de la escalera con volutas orgánicas, y el techo pintado al fresco con guirnaldas de peonías y molduras de acanto dorado conforman un patrimonio artístico que Verónica Mimoun Studio ha elegido celebrar en lugar de ignorar.

El diálogo entre el interior renovado y el alma histórica del edificio es, en definitiva, el verdadero proyecto.

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